Entre BARENA y Bodegas Olarra, el encuentro entre dos familias pioneras
Del encuentro entre Leopoldo Limousin y Georges Sabaté nació una alianza que transformó la enología riojana. Seguridad microbiológica total.
En el corazón de La Rioja, unas 40.000 barricas custodian la esencia de los vinos de Bodegas Olarra. Ahí, el proceso de regeneración BARENA se ha convertido en un pilar estratégico que permite a este histórico productor de la región española preservar su tradición y agilizar la gestión de su parque de barricas.
Luis Limousin es representante de la tercera generación de la familia al frente del grupo, a la par de su hermano Pedro Limousin y de su primo Marcial Zapke. A cargo de la dirección enológica, Luis nos comparte las claves de una alianza forjada hace más de una década. Gracias a BARENA, Olarra ha ido transformando la gestión de su parque de barricas y su capacidad para adaptarse a las exigencias del mercado sin nunca renunciar al estilo clásico riojano.
Esta colaboración se origina en el encuentro entre dos personalidades destacadas del mundo del vino. Estas dos figuras inquietas, Georges Sabaté, fundador de BARENA, y Leopoldo Limousin, padre de Luis y Pedro, sellaron el inicio de una colaboración duradera. Georges y Leopoldo compartían una visión pionera e innovadora del negocio del vino y la buena química entre ambos empresarios los llevó a encontrar soluciones viables a escala industrial.
Cuando una bodega que produce grandes volúmenes de vino embotellado confía en las barricas regeneradas, «quiere decir que la confianza es total», afirma Luis rotundamente.
«Más allá de los aspectos técnicos, la relación mantiene ese carácter personal de los orígenes. Con Patrick Sabaté hablamos a menudo. Nos juntamos, hablamos de trabajo y de la vida. Los dos valoramos mucho trabajar en total confianza».
Para comprender la importancia de esta alianza, hay que recordar que La Rioja alberga el parque de barricas más grande del mundo. En Bodegas Olarra, con más de 40.000 barricas, la preocupación principal era clara.
«Lo que buscábamos era seguridad. Que esas barricas, además de aportar lo que tienen que aportar, fuesen un recipiente seguro».
El modelo tradicional riojano implica que, en promedio, tres vendimias completas permanecen simultáneamente en barrica. «Tienes mucho dinero, muchas existencias, el trabajo de muchos años guardado en barrica», subraya Luis. BARENA propuso algo más que un simple saneamiento: se podían recuperar algunos de los aromas y el aporte tánico que ofrecía la barrica nueva.

El sistema de BARENA, basado en la proyección de arena de cuarzo de alta pureza, convenció desde el inicio a Bodegas Olarra. «La calidad del tostado es un tema muy delicado. Al final es lo que más aroma te va a dar. Si no se logra un buen tostado, existe el riesgo de alterar el perfil aromático», advierte Limousin.
«Se respeta el tostado y se consigue un perfil muy similar a una barrica nueva. Eso para nosotros es muy importante. Además, el sistema BARENA reabre los poros de la madera, vital para la microoxigenación y estabilización del color».
Hoy, Bodegas Olarra integra las barricas regeneradas en todos sus procesos, incluso en la fermentación maloláctica de sus vinos de alta gama. «La maloláctica es un proceso que extrae mucho tanino y que actualmente estamos haciendo, además de en barricas nuevas, con las barricas regeneradas por Barena», confirma Luis.
La regeneración se ha convertido en una herramienta clave para responder a los nuevos gustos del consumidor, alejándose del aporte excesivo de madera nueva de épocas pasadas.
«El mercado actual demanda vinos con una presencia de madera buena, pero que permita una mayor presencia de fruta y unos colores muy vivos».
Combinar barricas nuevas con regeneradas permite un manejo más fino. «Realizamos envejecimientos diferentes en función del perfil de vino que buscamos. Pero habitualmente, tras un periodo en barrica nueva, alargamos las crianzas en barricas regeneradas por BARENA, y eso nos ayuda a hacer vinos más compensados».

Aunque la calidad constituye el argumento principal, Luis Limousin también menciona la realidad económica ante la subida del precio de la madera, siempre supeditada a la búsqueda de la calidad máxima.
En cuanto al impacto medioambiental, Bodegas Olarra está certificada con sellos como Sustainable Wineries for Climate Protection.
«Estamos dando a esas barricas una segunda vida. Y no solo es un tema del árbol. El consumo de CO2 de esa madera que viaja entre Estados Unidos y Europa es tremendo».
«Rioja va a seguir siendo la punta de lanza de la enología española. Y el estilo típico de Rioja es el uso de la madera».
En un momento en que muchas bodegas familiares desaparecen, empresas como Bodegas Olarra encuentran en la regeneración una manera de «modernizarse sin perder la esencia», concluye Luis Limousin. Un testimonio que comprueba que la tecnología BARENA les permite combinar tradición, innovación y sostenibilidad al servicio del vino riojano más fino.