La contaminación microbiológica por brett (o brettanomyces) amenaza los vinos de crianza. La regeneración BARENA ofrece la única desinfección profunda sin comprometer la madera.
En cada bodega española, miles de barricas custodian vinos que son el fruto de años de trabajo, largas historias e importantes inversiones. Pero en los poros de esa madera habita una amenaza silenciosa: las brettanomyces. La regeneración de barricas es hoy el único método que garantiza la eliminación completa de esta contaminación microbiológica sin comprometer la integridad de la madera.
Febrero es un mes clave, en el que los enólogos y bodegueros se plantean qué hacer con las barricas que se van a vaciar para realizar el embotellado del vino de crianza. Hay que actuar rápido para evitar que se contaminen los contenedores, antes de llenarlos con el próximo vino, porque en pocos días las barricas pueden contaminarse.
Estas levaduras indeseables pueden transformar un vino de crianza excepcional en un producto defectuoso, con notas animales que enmascaran la expresión auténtica del terruño. Para las bodegas que apuestan por crianzas largas, eliminar completamente esta contaminación microbiológica no es una opción, es una necesidad absoluta. Aquí es donde la regeneración de barricas marca la diferencia.

Regeneración de barricas: las brett son un defecto, no una expresión del terroir
Durante décadas, algunos enólogos intentaron justificar las notas a brett como parte del carácter de ciertos vinos. Hoy existe un consenso según el cual las brettanomyces son una contaminación que distorsiona la identidad del vino.
El verdadero desafío es que estas levaduras no permanecen en la superficie de la barrica. Penetran profundamente en los poros del roble, creando colonias protegidas que resisten los métodos convencionales de limpieza.
Cuando una bodega aplica vapor tradicional, la temperatura no alcanza la profundidad necesaria para eliminarlas por completo. Los productos químicos, por su parte, plantean riesgos para la integridad de la madera y dejan residuos que pueden afectar futuros vinos.
El dilema es evidente: ¿cómo garantizar que una barrica usada esté completamente libre de contaminación sin comprometer su estructura ni sus propiedades enológicas?
La solución integral: limpiar sin desmontar, abrir los poros y desinfectar
BARENA desarrolló hace 17 años una tecnología que resuelve este problema desde su raíz. El proceso comienza proyectando silicatos de alta pureza que eliminan la película de tartratos y materia colorante acumulada. Este paso es fundamental porque esa capa no solo obstruye los poros, también protege a las brettanomyces.
«Se recupera la microoxigenación, que para mí ese es el valor más importante», explica Luis Güemes, director técnico de Bodega 202 (leer aquí el testimonio completo del cliente de Barena). «Y me deja muy tranquilo el hecho de que es el único método válido para acabar del todo con las brettanomyces. BARENA hace las dos cosas: primero abre el poro, después lo satura con vapor de agua.»

Una vez abiertos los poros, BARENA aplica vapor a alta temperatura durante un tiempo prolongado, muy superior al que una bodega puede permitirse en sus instalaciones. Esta saturación profunda penetra en todo el espesor de la madera, alcanzando las colonias de brett en sus refugios más recónditos.
Alvin Miranda, director comercial de BARENA, aporta nuevos datos concretos: «Nuestra tecnología permite eliminar por completo el riesgo de contaminación microbiológica, incluidas las brettanomyces. Pero no se trata solo de desinfectar: regeneramos simultáneamente la capacidad de microoxigenación de la barrica, devolviéndole sus funciones enológicas esenciales para una crianza de calidad.»
Esta doble acción —desinfección profunda y recuperación funcional— diferencia radicalmente la regeneración BARENA de cualquier método convencional de limpieza.
Validación científica de la regeneración de barricas y casos reales
Pascal Chatonnet, enólogo y consultor francés referente internacional por sus trabajos en crianza de vinos, lo resume de esta manera: «La regeneración BARENA responde a dos amenazas fundamentales: primero, elimina el riesgo microbiológico de brettanomyces y bacterias; segundo, neutraliza la acidificación causada por la acumulación de sulfatos. Por último, permite restaurar la capacidad de la barrica para potenciar la evolución del vino, porque una barrica en mal estado nunca podrá ofrecer una crianza de calidad.»
Los números respaldan esta afirmación. En 17 años, BARENA ha regenerado barricas para más de 400 bodegas, muchas de ellas con exigencias enológicas del más alto nivel. Su ubicación estratégica en Viana, a 10 kilómetros de Logroño, les permite ofrecer un servicio logístico integrado al epicentro mundial de la crianza en barrica.

La tranquilidad de la seguridad microbiológica
Para una bodega con crianzas de 24 o 36 meses, la regeneración BARENA representa mucho más que un ahorro económico frente a la compra de barricas nuevas. Representa la certeza de que sus vinos no sufrirán desviaciones aromáticas, que cada barrica contribuirá positivamente al perfil sensorial buscado, que años de trabajo no se perderán por una contaminación evitable.
La regeneración puede ser el futuro de la tonelería… Y ya es el presente de las bodegas que entienden que la excelencia enológica comienza con la seguridad microbiológica.
A modo de conclusión, Pascal Chatonnet añade un gran argumento sobre la actualidad de BARENA frente a la evolución de la demanda: «La regeneración de barricas permite responder con precisión a la demanda actual del mercado: vinos de crianza, no vinos con notas amaderadas.»
Equipo Barena